jueves, 21 de mayo de 2009

NECROLOGICA

Hola a todos. Hoy es un día triste para la Fotografía Española y, muy especialmente para la CEF. Acabamos de conocer la noticia del fallecimiento de nuestro buen amigo, fotógrafo y miembro destacado de la CEF, Manuel Lafuente Caloto de Soria. Manolo estuvo con la CEF desde sus primeros inicios junto a Santiago Bernal, Hilario Muñoz, José Verón, Carmelo Tartón, Eusebio Martín, Alberto Fernadez Ibarburu (+), Juan Ángel Arrieta y tantos otros, asistiendo hasta que su salud se lo permitió a todos los congresos, aportando siempre su meditado consejo, trabajando calladamente por la Fotografía Española y, como no podía ser de otro modo, por su estimada Soria, de la cual nos ha dejado numerosas publicaciones fotográficas que atesoramos en nuestras bibliotecas, amén de exposiciones con las que las instituciones públicas y privadas quisieron agradecer su dedicación y destacar la calidad de su obra. En 1994 la CEF le dedicó su Homenaje Nacional por toda una vida de entrega a sus amigos y a su afición y en 2005 le nombró Premio Nacional al Mejor Fotógrafo por la calidad de toda su carrera fotográfica. Fue un excelente fotógrafo, un excelente amigo y, por encima de todo, una excelente persona. La CEF no sería lo mismo sin tu aportación, amigo Manolo. Tú y muchos otros como tú han hecho y seguiran haciendo posible que esta Confederación continue adelante trabajando por llevar la Fotografía Española y a sus Autores a lo más alto del palmarés internacional. Gracias, de todo corazón, estés donde estés. Recibe un último abrazo de todos tus amigos que nunca te olvidaremos. Igualmente queremos hacer extensivo este abrazo a toda su familia y amigos más directos a los que expresamos nuestro mas sentido pésame. El Comité Directivo de la CEF

1 comentario:

agv dijo...

Como decís, una pérdida irreparable.

Además de su ilusión por la fotografía y la calidad de su obra, se ha ido una excelente persona.

No dejaba de acudir a Guadalajara cada otoño acompañándonos en la celebración del Concurso "Abeja de Oro", él y Miren, su inseparable esposa. Una pareja que derrochaban bondad y amistad.

Era sencillo, callado y, sin embargo, emprendedor e ilusionado con todo aquello que sirve para elevar la fotografía, la buena fotografía.

Pocas personas han sabido llevar a cabo tantas y tan buenas iniciativas desde su puesto, en su caso en la Diputación de Soria, para dar a conocer fotos y fotógrafos. Viene ahora a mi memoria la exposición y el libro, que ocupa un puesto destacado en mi biblioteca, "La Fotografía Española en el 92". Nunca le estaremos suficientemente agradecidos.

Manolo, allá arriba seguro que ahora tienes para siempre buenos positivos.